miércoles, 29 de octubre de 2008

La colonia


Entro al mall, me siguen, cometí el error de ofrecerle mis flores a una de ellas, y repentinamente noto que ese es su centro de operaciones, se pueden escuchar sus vocecillas y pasos apagados, trato de imitarlas para que no sospechen de mi y perderme en la multitud, los guardias murmuran… hay un infiltrado… miro las vitrinas trato de escapar, hasta que me topo con una, me dice:

-No se esconda, usted debe integrarse a nosotros, tendrá un empleo seguro, sólo debe gastar su dinero aquí y alimentar a nuestra reina.

Mientras movía sus antenas y sonreía.

sábado, 25 de octubre de 2008

Vejentud

Soy joven y estoy cansada, tengo deseos de dormir, talvez no despertar, soy joven y tengo sueño, me duelen los pies de tanto caminar, me duelen las articulaciones y los músculos, los tendones se quejan y mis huesos están agrietados, estoy gastada, mis dientes raidos y descalcificados, mi espalda curva por el peso de mis pensamientos, y el cojear de mi pie izquierdo es por úlceras varicosas, tengo 20 años y toda una vida por vivir, mi sordera va en aumento y mi ojo derecho tiene cataratas, repiro con un solo pulmón, pero todavía tengo vitalidad, salí a bailar hoy, pero no pude, no sabes cuanto quería bailar hoy... parece que mi problema no tiene que ver con mi edad, debe ser otra cosa...

miércoles, 22 de octubre de 2008

Caminé, lo hize por dolor, caminé hasta que las rodillas me temblaban y mis piernas no obedecían, me senté a respirar y vi el cielo por primera vez después de mucho tiempo, me recosté en el pavimento durante días, y la gente se reunió a mi alrededor, nadie sabía porque estaban allí, es el ocio o las secretas ganas de estar juntos y sentir calor humano, una niña se acercó y me tocó la mano ¡No está muerta! dijo y un murmullo empezó a elevarse, claro que no estoy muerta, sólo estaba mirando el cielo, sería tan hermoso si no estuvieran los focos, la gente se empezó a disperzar, está loca decían y allí me quedé. Un perro vago se acostó a mi lado, y ambos mirábamos pasar el tiempo,hasta que me canse y lo deje, le dije las típicas frases aprendidas de la TV, mientras me miraba con pena y ternura en los ojos, no eres tú soy yo, necesito más espacio, me ahogas demasiado y me fuí, mientras él se rascaba las pulgas y seguía a otro como yo, que pronto le diría lo mismo. Ahora me detengo, ya las piernas no me duelen, y recuerdo que una vez tuve un gato, estaba lleno de pulgas y garrapatas, lo quize mucho, pero un día estalló con fuegos artificiales y lo abandoné con un anciano, él me pidió que no me fuera, y yo le dije que volvería por el gato cuando sanara de mis heridas causadas por la explosión, el gato lloró un poco junto con el anciano, pero pronto se acostumbró a él, y lo quizo como si fuera su padre, olvidó el reciente abandono teniendo una infancia felíz, no era la primera que huía, pero sí la última, estaba pensando en tener un gorrión o algo así, pero me daría pena ponerlo en una jaula, las alas no le servirían de nada, y una tortuga no me podría seguir el paso, las iguanas son demasiado frías y un roedor vive muy poco, los animales salvajes no son para tener amo, y yo... yo no quiero más mascotas.

martes, 14 de octubre de 2008

Latidos para carroña


Me dijo suavemente: sigue adelante, yo estoy contigo, no importa lo que suceda, no te dejaré. Y así lo hice, caminé entre charcos y montañas, vi pasar bajo mis pies ríos y lagunas, avenidas y cerros, vi troles descarriados y perros sarnosos, vi minas de cobre y atardeceres majestuosos, pasó el tiempo y mi vientre se abultaba, es el amor que crece -pensé- pronto voy a tener que nutrirlo y alimentarlo, él seguía a mi lado, lo nutriríamos juntos –creí- y continuamos caminando, de pronto veo venir una tormenta, si la ignoro no me mojaré, pero los ríos se secaron y el viento cambió de dirección, los perros sarnosos empezaron a seguirnos, detrás de mi piel que se caía a pedazos, seguí creyendo, con los ojos tapados y sanguinolentos, el camino se llenó de vidrios y piedras, mis pies cercenados avanzaban sin preguntar, mis pechos llenos de leche envenenada alimentaban a mis demonios, a veces un perro osado se acercaba y mordisqueaba mis piernas, desde lejos me amenazaban con degollarme, pero siempre supe defenderme de las bestias, los buitres vuelan sobre mi cabeza, algo tira de mis ropas, es el niño demonio que me pone los grilletes y me dice: te vamos a abandonar aquí, te dejaremos sola sin comida, ni agua, te tiraremos migas de pan y maní como lo hacemos con los animales en el zoológico, te quitaremos a tu hijo y me lo llevaré para que no lo veas crecer, no me importa que estés triste, te encerraré por el resto de tu vida. Lo miro y me rindo ante la vida, los cuervos con los ojillos brillantes de hambre se acercan y danzan en un remolino azabache de presagios oscuros, el niño demonio se ríe y baila con ellos, mientras yo los observo y sonrío, carcajadas histéricas salen de mi garganta y en un intento desesperado por detener la locura que se asoma en mis ojos, dejo de creer en sus palabras y veo claramente mis mentiras salir de su boca, mientras mi veneno entraba en él, y repetía lo que yo había hecho tiempo atrás, mis córneas se secaron y una brisa marina se llevó mi último suspiro, mientras los buitres se paraban sobre mi cuerpo y los perros se peleaban por un corazón que todavía no dejaba de latir.