miércoles, 22 de octubre de 2008
Caminé, lo hize por dolor, caminé hasta que las rodillas me temblaban y mis piernas no obedecían, me senté a respirar y vi el cielo por primera vez después de mucho tiempo, me recosté en el pavimento durante días, y la gente se reunió a mi alrededor, nadie sabía porque estaban allí, es el ocio o las secretas ganas de estar juntos y sentir calor humano, una niña se acercó y me tocó la mano ¡No está muerta! dijo y un murmullo empezó a elevarse, claro que no estoy muerta, sólo estaba mirando el cielo, sería tan hermoso si no estuvieran los focos, la gente se empezó a disperzar, está loca decían y allí me quedé. Un perro vago se acostó a mi lado, y ambos mirábamos pasar el tiempo,hasta que me canse y lo deje, le dije las típicas frases aprendidas de la TV, mientras me miraba con pena y ternura en los ojos, no eres tú soy yo, necesito más espacio, me ahogas demasiado y me fuí, mientras él se rascaba las pulgas y seguía a otro como yo, que pronto le diría lo mismo. Ahora me detengo, ya las piernas no me duelen, y recuerdo que una vez tuve un gato, estaba lleno de pulgas y garrapatas, lo quize mucho, pero un día estalló con fuegos artificiales y lo abandoné con un anciano, él me pidió que no me fuera, y yo le dije que volvería por el gato cuando sanara de mis heridas causadas por la explosión, el gato lloró un poco junto con el anciano, pero pronto se acostumbró a él, y lo quizo como si fuera su padre, olvidó el reciente abandono teniendo una infancia felíz, no era la primera que huía, pero sí la última, estaba pensando en tener un gorrión o algo así, pero me daría pena ponerlo en una jaula, las alas no le servirían de nada, y una tortuga no me podría seguir el paso, las iguanas son demasiado frías y un roedor vive muy poco, los animales salvajes no son para tener amo, y yo... yo no quiero más mascotas.
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